Villajoyosa mi rincón del paraíso

Villajoyosa, mi rinconcito colorido, hace tantos años que aquí vine y me dije que nunca más volvería. Nunca digas que de esta agua no beberás, porque tú no lo sabrás. Cuando pasaba el tren de carbón y llegaba toda negra al país de mis orígenes, la vuelta era igual, había una cosa que me marcaba: España era sierra, todo estaba seco, no había árboles y me parecía triste. Pero me equivoqué, porque España es alegre, más bien, la gente.

Ya hace años, fue en el tiempo de Franco y Salazar, ¡Los años pasan tan rápido! Cuando yo era joven cantaba mucho, aún con la barriga llena de hambre. Yo cantaba una canción que decía: Las horas para mí son días, los días para mí son años. Ahora digo al contrario: El tiempo vuelve para atrás, tráeme todo lo que yo perdí, ten pena y dame la vida, ¡La vida que no viví! Un día, cuando no lo esperaba, me dijeron: ¿No quieres ir a pasar las vacaciones a España? Yo dije: No. “Yo te invito” ¡Qué invitación más maravillosa! lo pagué con mi dinero. Además las vacaciones eran del puerto de pesca a casa y de casa al puerto para pescar. Y si no pescaba peces, pescaba jóvenes inglesas que se ponían cerca de él sentadas con tanga y los pechos al aire. Ahora díganme si el hombre se podía concentrar en el trabajo que estaba haciendo.

Yo me encontraba, en pensión, en casa de una señora que me ponía flores todos los días en la mesita de noche y, cuando yo llegaba, hasta mi ropa estaba planchada. Cogimos amistad, todavía hoy es mi amiga aunque ya con edad avanzada. Tanto ella como yo nunca pensaríamos que yo acabaría viviendo aquí. Pero no son los años los que quitan la amistad, al contrario, decimos que el azar hace las cosas bien hechas. Cuando yo vine a España, siendo una joven en ese tiempo, vine a Villajoyosa en 1983. Había algunas casitas, no existían todos esos edificios de hoy, todas esas rotondas y jardines y el puerto de pesca era pequeñito. Los pescadores iban a buscar el hielo a la fábrica para ir a pescar, ahora ni la fábrica existe. El mar y la playa son siempre los mismos, pero este maravilloso cuadro de colores que son las casas pintadas en todos los colores. Yo me decía y me preguntaba por qué harían todos estos colores. Después, es decir, ahora, sé por qué, porque me contaron la historia. Puesto que me gusta la cultura y soy curiosa.

El mercado era en medio de la tierra, el puerto de pesca era pequeñito. Ahora ha sido aumentado dos veces desde que yo vine la primera vez. Ahora tenemos un puerto de pesca maravilloso, antes vendían el pescado directamente a los comerciantes, la gente entraba en los barcos y pedían pescado cuando los pescadores estaban limpiando los barcos y, después, empezaron a abusar y terminó todo, esto fue por el turismo. Antes toda la gente entraba al puerto, pescaban horas y horas hasta la noche, las personas no eran civilizadas y tiraban todo por todas partes.

Cuando venía aquí desde Francia, era maravilloso por el sol, el cambio de dinero no era el mismo, veníamos en Mercedes y la gente pensaba que teníamos mucho dinero. No solo la vida era diferente, yo tuve luego un buen contacto con la gente hasta que un día aconteció una cosa que no tuvo que pasar y yo dije que yo nunca vendría aquí a vivir. Porque fui robada y me marcó mucho. Ésta es una ciudad con mucha historia, para mí es mi rincón, ahora está todo florecido, todo construido, tenemos todos nuestros productos conocidos: Chocolates Valor, Chocolates Clavileño, Chocolates Tonda, Chocolates Pérez, Turrones Carremi, etc. Es una pequeña ciudad con todo dentro.

Entrando dentro del casco antiguo y poder ver las postales que hay dentro. La primera vez que vine aquí no habían patos bajo del puente, ahora hay patos y jardines ¡Es un encanto en el verano! Además, tenemos el sol que nos ilumina prácticamente todos los días nuestro corazón. Es un rinconcito tranquilo y nuestras fiestas de Moros y Cristianos que atrae a muchos turistas que es una cosa que no se ve en otros países. Pero nunca yo pensé, ni al pensamiento me vino, que vendría aquí a vivir. Como en los años anteriores, la ciudad estaba desnuda. Un día dije a mi marido: ¿Quieres ir a visitar un rincón con sol? Yo me encontraba en Portugal. Al fin de quince días nos vinimos para España. Para mi marido fue era su primera vez, quedó enamorado.

Teníamos una autocaravana porque hacíamos las competiciones de baile de salón y recorríamos las tres fronteras con el espectáculo. Entonces, un día de la misma semana, compramos nuestra casa en la cual vivimos hoy y que entonces estaba en construcción. Me siento amada por todos los que me conocen y soy conocida por el baile y por ser fiel con los comerciantes, adoro a toda la gente y guardo siempre una sonrisa. Además, como este acto de mi libro, que pedí para hacer esta presentación, me hicieron todo para que yo me sintiese como en mi país. Yo respeto la bandera española porque me recibieron aquí en el país, incluso S.S.M.M. Los Reyes y la Reina Sofía me escribieron, para mí es un honor.

Viva Villajoyosa y todos los que aquí viven y viva España.

© Francelina Robin