Tablas de la vida

Deslicé, tantas veces
en las tablas de la vida,
caídas aparatosas que solo yo sé,
herida tras herida, tan dolorosas.

Y, fue así que casi me despeñé
en las rocas de la malicia, pero siempre me levanté,
sin pereza, aun con el mar de fondo,
él fue el mejor amigo del mundo.

Gracias a él nunca me despeñé,
me paró siempre las caídas
cuando deslicé en las tablas de la vida,
nunca pasé de las piedras.

Fueron tantas las veces que caí
tantas que ya ni sé, pero una gran lección
aprendí la humildad, el amor y la amistad
son la fuerza de la razón por la que late un corazón.

Y nos deja tantas veces la nostalgia,
incluso dejando un rastro de ingratitud,
falsedad y traición en las tablas de la vida.
También existe perdón.

Existen clavos que se clavan
en la carne, dejando gotas de sangre
por el suelo, calor que arde
en una hoguera de pasión.

Caminos que van a dar al mar,
un paraíso encantado,
un sabio que me supo enseñar
de forma apasionante y sentida,
el significado de las tablas de la vida.

© Francelina Robin