Quiero Abrir Camino

No sé cuántos horizontes tengo,
Porque todos ellos son una ilusión,
Hechos de lo que mi vista alcanza,
Son obras de mi creación.
Tengo horizontes en todas partes,
En todos lados los dejé,
Me quedo en un horizonte separada,
Tengo otro, ¿quién sabe si viviré?
No sé cuántos puentes tengo que atravesar,
¿Cuáles son los caminos que
todavía tengo que recorrer?
Lo que puedo ganar.
Lo que tengo que perder, No sé cuántos
pensamientos puedo soportar,
¿Cuántas palabras tengo que contar?
Con éste, mi modo de estar,
¿Cómo lo podrás entender?
Yo sé que no sé nada,
De lo que puedo saber,
Y aunque mucho sepa,
Más tengo que aprender.
Sé de la realidad de la ilusión,
De los horizontes que voy creando,
Sé de los puentes que voy atravesando,
Los caminos que voy dejando.
Sólo no saben de los pensamientos,
De las palabras escondidas,
De mis encrucijadas,
En tantas avenidas y yo no veo nada.
De mi alrededor,
las estaciones partieron,
Hasta los fantasmas me abandonaron,
No siento viento que sople,
Soy destino de mala suerte;
Vivo en la claridad,
no veo infierno ni cielo,
Nada de lo que tengo es mío,
por tener ya tengo miedo,
En este desasosiego en que estoy;
Soy reflejo en un espejo partido,
Dividido entre las mañanas que no vendrán,
Soy la canción del llanto del alma,
Soy la calma dura y enmascarada,
Soy poco más que nada;
Yo soy lo que nunca llegaré a ser,
Porque si vivo es para morir,
Moriré dentro de una historia que se olvida
Donde viví, sin tener vida;
Soy una mujer de marfil,
Posada en una majestuosa mesa blanca,
Dentro de una sala lustrosa y calada,
De una memoria apagada;
El sonido que no se oyó,
Un llanto que no sintió,
Una llama que se apagó; Soy,
casi, aquello que habría sido ¡Pero no lo soy!

© Francelina Robin