Poesía Y Salud

Saber cantar poesía sería una alegría,
Ya fui mujer de cantar mucho un día,
Soy una mujer que engaño cuando me miran,
Me miran a la cara y me dicen
“qué buen aspecto tiene”,
Yo le respondo “usted no sabe el dolor que tengo”
Cara de impostora enfrente de ustedes
Yo me río para todos
Cerrada en mi paraíso no tengo tanta risa
Me levanto con tanto dolor
Oh, mi Dios, qué he de hacer de
mi vida que es tan divertida
Porque es que mi cuerpo,
mis huesos los destroza
Ni las piernas se aseguran,
es mi mayor disgusto
Es un disgusto escondido como
una bella fruta que vamos a comprar.
Es muy bonita, nos da ganas de comer,
pero cuando la abrimos. Está todo pudriéndose
y cuando miramos por fuera no conseguimos ver
Lo que por dentro puede tener. Por eso,
paren de juzgar lo que ustedes no pueden ver.
Es decir, hablen de su vida porque de la mía
ustedes no pueden saber. Porque yo no
salgo de aquí. Cada vez más porque
mi enfermedad me lo prohíbe más.
Me gusta mucho el baile y ni mi
placer puedo practicar porque mis huesos
después empiezan a estallar.
Cuando quiero salir pierdo todas
las ganas de arreglarme, tengo tantas ganas…
Soy como un perro pequeño que no sabe
andar y el dueño le tiene que obligar.
Me pongo a llorar, pero al final
no es eso lo que me va a curar
Pero, lamentablemente, nada más
sabemos hacer porque no hay remedio para curar
Solo gente para criticar porque ellos no sufren
Si alguno conociese el dolor sería mejor
Que cierren la boca, por favor.
¡Gracias amigos, buena salud!

© Francelina Robin