Nada somos, nada tenemos

Nada somos, nada tenemos. Si hasta los bienes y terrenos
Solo en vida los disfrutamos, sean comprados, alquilados
O prestados, todo aquí queda y nosotros partimos.
Solo nos llevamos recuerdos y nostalgia
De los seres que son queridos.

Y los sentimientos cambiados, con amigos dedicados
Y los buenos momentos vividos. Por eso, hay que pensar
Que no interesa acumular bienes que sean materiales
Ya que su importancia no tiene cualquier relevancia
Y sus valores irreales pero con cortesía y suavidad.

Es difícil que el martillo dé a las piedras,
La perfección que solo le es dada por las aguas
Con su dulzura, su danza y su canción
Ya que si la dureza destruye, es rudo y demora
Al esculpir la suavidad todo consigue.

Sin la fuerza empleada, tal cual la razón que consigue
Sus fines sin que tenga que luchar
Con cariño, blandura y dulzura,
Con las cuales todo es más fácil de conseguir
De la misma forma debe ser nuestra vida.

Llevada sin rudeza, pues solo así podremos
Demostrar su nobleza que, a veces,
No conducimos de la forma más acertada
Con despiques, palabras más estériles
Discusiones que siempre nos llevan a peores
De las conclusiones, las cuales, nos imponen que,
Si las queremos evitar, tendremos en buen sentido, alertar.

© Francelina Robin