Hombre Solitario

¿Quién es ese hombre solitario?
¿Quién inclina la cabeza con tristeza?
Yo soy el pecho mandado con misterios sagrados,
cayendo con una luz enorme sobre su cabeza,
hombre misterioso, pareces vencido.
Cuánto sacrificio y cuánta ingratitud,
orando intensamente, piensa que
no ha sido lo suficiente con llegar a la cruz.
Siendo desagradable el materialismo
que hacía tanta violencia porque
el mundo no se entiende,
ni parece tener conciencia.
Y aunque tú reces, hombre misterioso,
con certeza eres tú, eres el profeta
que diste tu vida y tú,
mi amado maestro Jesús.
Todo lo que sabemos a lo largo
de nuestra vida y vamos consiguiendo al fin de ella.
Madurar es aprender a querer y es bonito
extrañar el silencio, recordar
sin rencor y olvidar lentamente.
Sentimientos de silencio entre
tus manos y las mías.
Una frontera de palabras nos dices,
entre tus labios y mis labios alguna
cosa que brilla y es triste,
entre mis ojos y tus ojos no culpes
a la gente por decepcionarte,
acepta que es tu culpa, por esperar
demasiado de ellos.
No son los muertos los que en paz
descansan en la sepultura fría,
muertos son los que tienen
alma y vienen siempre.

© Francelina Robin