Feliz Navidad y Año Nuevo

Seamos como las luces del árbol de Navidad, iluminando caminos, calentando corazones y reconfortando almas. Que el espíritu navideño esté presente no solo hoy, sino todos los días de vuestra existencia. Esta Navidad, padre, usted es aquella estrella que está allá en lo alto, en la punta del árbol, le amo como le amé todos los días de su vida. Puede estar tranquilo porque estaré a la altura de lo habitual, haciendo que las personas se rían a mi alrededor, porque esa fue una de las cosas que más le gustó de mí, siempre diciendo “¿Cuándo llegará ella? Me gusta porque es una pândega (alegre, juguetona)”, pero todo eso lo que heredé de usted, como muchas cosas que hago todos los días y veo un espejo suyo en cada actitud, en el trato con la gente, el arte, el canto, la cultura y prácticamente en el mundo.

No se preocupen por regalos esta Navidad, amigos, porque este usted ya me lo dio en vida y cuando me permitió que lo acogiese en mis brazos para estar con usted hasta donde pudiésemos ir, durante sus últimos suspiros aquí en esta dimensión. No se preocupe por mamá, ¿vio?, en la realidad que vive está muy bien, a pesar de su partida, con dificultades a causa de la edad, pero este es un proceso natural en todos los seres vivos.

No tengo dudas de que cuando le planteo mis pensamientos usted está a mi lado. Si puede míreme aquí en la Tierra. ¡Mi corazón es de usted eternamente! ¿Ya montaste tu árbol de Navidad? Por aquellos que veo cada día y aquellos que rara vez me encuentro. Los siempre recordados y los a veces olvidados. Los constantes y los intermitentes. Los de los tiempos difíciles y los de las horas felices. Los que sin querer lastimé o sin querer me lastimaron. Aquellos a quienes conozco profundamente y aquellos a quienes no conozco apenas. Los que me deben poco y a los que les debo mucho. Mis humildes amigos y mis amigos importantes. Los nombres de todos los que han pasado por mi vida. Un árbol con raíces muy profundas para que sus nombres nunca sean arrancados de mi corazón. Es 2020, cada día del Año Nuevo, por lo tanto, ¡Feliz Año Nuevo! Que el nuevo año no sea como el otoño de la vida donde caen las hojas, dejando solo recuerdos de los días buenos y malos, sino que sea como la primavera de la vida que da frutos y de los frutos da semillas que pueden ser plantadas cada día y recogidas en cada amanecer. Llegan de viejas disculpas y viejas actitudes. Que el Año Nuevo traiga nueva vida, como el río que se lava y se lleva todo por donde pasa. En el nuevo año todo se puede transformar, los deseos son las más bellas obras de este evento anual.

Mi deseo para el nuevo año es que no falten las cosechas y lleguen a sus campos, las bellas flores surgiendo en sus jardines perfumando sus vidas, con la exhalación de las fragancias que no se compran en los mercados: paz, amor y prosperidad. Entendamos por sinónimo del Año Nuevo, nueva oportunidad, y si esta se toma en serio, cambiaremos nuestros votos de prosperidad a principios del próximo año para celebrar esta prosperidad ya realizada. Los pájaros cantan monótonamente “vacaciones de Año Nuevo”. No existen sueños imposibles para el interior de cada ser humano. Cada vez que uno descubre este poder, cuando consideraba algo imposible, en realidad, cree que el poder realizador reside y se vuelve realidad. Muchos me han deseado paz y amor en 74 años. Pero si hay amor, habrá paz. El amor es su radiante opuesto. Es inquietud, agitación, deseo de absorber el objeto amado, miedo a perderlo, sentimiento de no merecerlo, afán de dominarlo, masoquismo de ser dominado por él, dolor de no haberlo conocido antes, dolor de no ocupar su pensamiento las 24 horas del día y más días pidiendo el día para ocuparlo, se resiste a imaginarlo, estando menos apegado de mí que la desesperación de no tenerlo en mi bolsillo, cerca del corazón o físicamente dentro de este. Como la sangre que circula eternamente y eternamente igual. El amor es eso y alguna triste cosa más. Y la tristeza incurable del tiempo no pasa fuera de nosotros, está dentro, dentro de la piel marcada de la gente, recordando que la eternidad es una ilusión de minutos y que el acto de amor de este momento ya está impregnado de amor y paz.

De ramas muy extensas para que nuevos nombres venidos de todas partes vengan a juntarse a los ya existentes. De sombras muy agradables para que nuestra amistad sea un aumento del descanso en las luchas de la vida. Que la Navidad esté viva todos los días del año que comienza para que podamos vivir el amor juntos. Entonces lo harán así «No quiero mucho para Navidad, solo hay una cosa que necesito, no me importan los regalos debajo del árbol de Navidad”. Montando el árbol de Navidad, vi en cada bola un forma de mejorar, en cada dirección vi una esperanza, en cada bombilla un camino nuevo a seguir renovando las esperanzas y en la estrella de arriba una guía de nuevos caminos. Este árbol por más bello que sea sea visto por este ángulo, será aún más hermoso por su misión.

En fin, yo solo quiero a usted para mi propia vida y para los pobres de este mundo. Más de lo que usted jamás podrá saber, haga realidad mi deseo para todo el mundo. Todo lo que quiero para esta Navidad es su cariño, árbol. ¡Feliz Año Nuevo a todos los que lean este periódico! Amigos y amigas de Granada Costa les deseo feliz Año Nuevo, salud y amor a todos de parte de la pequeñita de las tres fronteras.

© Francelina Robin

FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO

Tú, mi querido amigo, debes merecerlo,
tienes que hacerlo de nuevo, sé que no es fácil,
pero intenta, experimenta conscientemente.
Es dentro de ti donde el Año Nuevo
se esconde y espera para siempre.

Entre la luna y las estrellas, en la sonrisa de un niño,
en el canto de los pajaritos, cada día es año nuevo.
Una mirada, una esperanza… en la armonía de los colores,
en la naturaleza olvidada, en la brisa fresca,
en la propia esencia de la vida, todos los 24 y 25 son Navidad.

En el arroyo cristalino, pequeño criado del mar,
en las olas que bañan las playas en la clara luz de la luna.
Todo salpicado de estrellas en la inmensidad del universo,
cada día es Año Nuevo en la oscuridad del infinito,
en el simple placer de verlas en los secretos de esta vida.

En la germinación de la semilla todo el día es Año Nuevo,
en los movimientos de la tierra que gira sin cesar,
Cada día es Navidad y Año Nuevo, rocío sobre la hierba,
en la pasarela que encanta el olor que proviene de la tierra
y en el sol naciente, todo el día y el año será dos mil veinte.

En flores que florecen perfumando la atmósfera,
en las nuevas hojas que brotan anunciando la primavera.
Eres capaz y eres la esperanza de los ojos de tus hijos.
Cada día es Año Nuevo, es colorido y bello,
Eres paz, eres amor, la alegría de Dios.

No hay vida sin retorno ni retorno sin vida,
en el ciclo de la naturaleza, en este constante ir y venir
En lo que brota y se renueva, en la vida que sigue adelante,
en quien siembra bondad, en quien ayuda al hermano
cosechando felicidad, cumpliendo tu misión.

Cada día es Año Nuevo, entonces ¡Feliz Navidad y Año Nuevo!
Que el Año Nuevo no sea como el otoño de la vida,
donde caen las hojas dejando solo recuerdos
de días buenos y malos, pero que sea como la primavera
de la vida que produce frutos y de los frutos semillas,

donde se pueden sembrar todos los días para ser cosechados
cada amanecer de cada día, porque Dios
tiene el poder de todos para hacer creer que el rey ha nacido
y ocho días más tarde se va el viejo año,
trayéndonos la esperanza de que el próximo año aquí estamos.

© Francelina Robin