En mi jardín planté una nueva flor

Qué alegría en este día, a una amiga recibí en mi casa, fue un sol y un honor, siempre con su sonrisa delicada, en mi casa entró con pasitos de terciopelo. Hacía todo para no molestarme, siempre minimizando para que no me cansara. Pero el tiempo fue tan poco que, incluso en el estado que me encuentro, me decía a mí misma voy a organizarme, tantas cosas le quería hacer y no tuve ocasión porque quería aprovechar para visitar algunos sitios, quería que comprobara que también soy querida, pero el tiempo fue poco. El primer día de su llegada comimos en casa, no sé si le gustó la comida, pues como es defensora de los animales debía pensar en el pato cantando. Me sentía mal pero alegre, yo no quería que ella comiera fuera, pues tenía un menú preparado para los días que estuviese en mi casa.

Para que ella probara ciertas cosas de mis especialidades, pero al final el plan fue cambiado, porque no podía hacer que visitara lugares y también comer en casa. Yo ya me sentía triste porque sabía que poco aprovecharíamos, además que yo ya no puedo pasear y, ella, que gracias a Dios, de rodillas se puede poner y andar y correr, ¡bendita sea su vida! La fui a buscar junto a mi marido para estar a la hora acordada en Benidorm. Llegamos a casa y todo estaba preparado, comimos y, al final, ¡reportaje de fotos! y luego un poco de reposo para doña dolorcitas, como ella me llama y siguiendo la tarde le quise dar una sorpresa. Por la noche la quería llevar a cenar al Rincón de María Jesús y su Acordeón, pero no quiso cenar, para que ella oyera con sus propios oídos que éramos amigas desde hace mínimo 14 años, pero son más. Era mi fan, ¡yo de ella y ella de mí! Pues esta artista, que me decían que no conocían, batallé con la presidenta de Torremolinos para que la recibieran en el campeonato de Europa, pues sería un honor ya que era de su país. Me dijeron que no la querían invitar, que ella no iba a tocar el acordeón y que no la conocían, me peleé con ellos, es decir, con la presidenta y, finalmente, yo tuve la sorpresa porque la invitaron, y ella fue jurado y lo dijo en presencia de Carmen Carrasco y de todo el mundo porque su Rincón estaba lleno de gente. Dijo que ella había sido jurado y que había sido un honor para ella y, además, porque me puso el último premio de campeona de Europa y también dijo que yo era una artista, que nos conocíamos ya desde hacía muchos años y que estaba acostumbrada a pedirme bailar en el lugar donde trabajaba que se llama Las Arenas. Antes me llamaba, pero yo no quería ir a bailar donde ella estaba en ciertos hoteles, hasta desde su Rincón me llamó para decirme que lo había montado porque yo no sabía que ella se había montado algo por su cuenta y también en ciertas fiestas como en Alicante. Vino a mi casa, nos llamamos y hablamos las dos, ¡hasta estética le hice! A todos mis invitados los llevo allí.

Y después me aventuré a pedir a mi director, Don José Segura Haro, llevarla a Granada Costa para que la mini mujer, como yo, fuese conocida, la autora de los pajaritos y conociesen a esta gran artista, porque si están tristes ella les llena el corazón solo con su acordeón y sus canciones. Bueno, ese día tuvimos la suerte de que ella tenía unos invitados de renombre y, así, conocieron a un buen y bello joven con una bella voz y a otra persona que yo conozco de hace algunos años, aunque ella, mi ídolo, no necesita a nadie para hacer un espectáculo. Me sentí muy triste y molesta cuando José me dijo que no iba a Almuñécar. Pero pienso que fue para ver mi reacción, y, al final, vi a mi amiga allí y me quedé contentísima y, además, fue condecorada con la Medalla de Oro, fue un honor para mí, pues era una artista que no conocían y que la hice conocer, yo, una extranjera de Francia, porque todo el mundo decía que no la conocía. Hace bailar a quien ella quiere al son de sus animaciones, pero tenemos que ser invitados porque nadie entra en la pista sin su autorización y ella me hacía eso a mí porque teníamos mucha amistad, son años de publicidad.

Solo que el día que tenía a mi gran amiga Carmen Carrasco, Delegada Nacional de Poesía, entré y fui obligada a mostrarle el bastón antes de que ella me pidiera bailar, porque sabía que seguro que me lo pediría y era imposible. Pero ella dijo que siempre me hacía bailar un tango y, además, le hacía un vals, pasodoble y Javá, eso era para hacer llorar a sus clientes y, siempre, desde que escribo, me hace publicidad de los libros. Para ella soy una artista y campeona y ella para mí igual, además de una gran persona y una gran artista, incluso siendo pequeña en altura, tengo el placer de decir que es mi amiga. Me tratan de artista y ¡nunca fui más grande!

Al final llegamos a casa los tres hermanos y cada uno comió lo que le apeteció, eran las dos de la mañana y nos fuimos a acostarnos, al día siguiente nos levantamos y yo quería hacer de comer una especialidad pero ella no quería que yo trabajara en casa, yo le quería mostrar una cosa, salimos otra vez y fuimos a visitar otro lugar, con mi querida amiga Carmen, cariñosa, siempre con pena de mí sabiendo lo que yo sufro, incluso cuando fui a pasear, como no tengo ganas de comer pero me gusta cocinar, me gusta buscar siempre plantas comestibles para sazonar mis platos.

Ese día yo quería tanto una planta que crece en el monte y me costaba tanto ir a cortarla, antes yo la recogía pero ahora solo puedo en el suelo liso y, entonces, mi amiga me ayudó a cortar el tomillo para sazonar los platos de comida, depende de lo que cocinemos y otros más depende de lo cocinado.

Después hicimos reportaje de fotos otra vez, esta vez con los animales del parque, después vinimos abajo, era hora de comer y fuimos a comer a un restaurante que es de nuestro conocimiento que se come bien para quien tiene hambre.

Pagamos y vinimos a casa y la princesa estuvo aquí un poquito más, a las siete menos cuarto la llevamos a su transporte para volver a su destino. La visita fue muy corta para mi gusto, Doña Carmen Carrasco Ramos, mi cariño, un gran abrazo de nosotros tres, Francelina, Claude y Pinky.

© Francelina Robin