El límite sin ti

Un día sin ti,
donde la palabra calla,
el reloj de la nostalgia,
afloja sus minutos y horas,
el eco del silencio no es compartido,
un día a la vez donde se vive,
con un corazón que nos implora,
tener mensajes de conciencia,
detenernos en el tiempo límite.
Quien marca nuestros pasos,
dentro de un paraíso perdido
como aves buscando ese nido,
de confianzas anidadas del alma,
un tiempo sin límites ni glorias,
pero la palabra es la misma historia,
tus manos que detienen las horas,
como ese reloj que no para ni llora.
Que no te apriete la angustia,
los recuerdos regresan con el viento,
la intranquilidad que no te sujete,
que no siga sustentando mentiras,
solo cierra esos círculos de impaciencia,
porque un día a la vez se llora, se sufre,
detente dentro de tus propios intereses,
el tiempo no es tu gloria ni fortuna,
deja que las olas arrastren tus estreses,
que sirvan de carnada a los peces.
Poder parar el reloj de la tristeza,
qué manera tan dócil de soñar,
sería para nuestra alma una proeza,
pero un día sin ti no afloja solo aprieta,
el sentimiento aflora aunque agua no tenga.
La humedad de mis sentidos me ahogan,
quién marca mis horas si mi fantasma duerme,
no existe límite sin reloj ni horas de angustias,
pero un día sin ti es como quedar sin gloria,
me quedo despierta como un cruel duende,
para esperarte ya sea sufriendo
o llorando por no saber olvidarte.
Un día sin ti, mi vida sin límite solo es desastre.

© Francelina Robin