Dame tu mano y hazme bailar

Mis buenos 11 años de competición

En este libro están los momentos que tanto esperé siendo joven y que conseguí empezar a los 53 años. Nunca pensaría llegar tan lejos, gracias a Dios, recorrí muchos escenarios por toda Europa.

En este libro encontrarán un recorrido y compilación de tantos premios, concursos y países donde estuve en la aventura del baile. Fueron momentos inolvidables en mi vida.

Actualmente, como no puedo bailar, he decidido unir mis dos pasiones y realizar un libro con el resumen de mi vida como bailarina artística. A continuación les muestro el poema que me dedico, que aparece en el libro, mi amiga Carmen Carrasco Ramos, delegada Nacional de Poesía.

Francelina

Elévate con tu danza por encima del mundo;
por encima del amor.

Francelina, sigue bailando.
Viste de nuevo tu cuerpo de sílfide
con una nube de tul ilusión.
Calza tus pies diminutos
con zapatillas aladas de raso.
Olvida aquella perdida ilusión.
Y sigue bailando.

Mueve tu grácil figura al compás
de la música que armónica suena.
Vuela por los aires, incorpórea, etérea

cual flor en el viento,
ligera, sin peso.
Olvida tu cruel desengaño.
Y sigue bailando.

El mundo rendido tendrás a tus pies,
hechizado ante la belleza
que tu danza encierra
creando, cual ninfa, mágico ballet.
Cálidos aplausos irán mitigando
la amarga traición. Olvida el fracaso.
Y sigue bailando.

Danza, danza, bailarina.
Que nunca se paren tus ligeros pies.
Y tu cuerpo siempre en movimiento,
cual graciosa muñeca girando
al compás del son,
hallará en la danza el único amor.
¡Francelina, sigue bailando!

© Carmen Carrasco, delegada nacional de poesía Granada Costa