Cómo escribir el nombre de una mujer

Para describir a una mujer

Es deseo esculpido, poesía,
la mujer es linda siempre,
la mujer es brisa, es perfume de flor,
es vicio de la vida, dulce del mundo.

La mujer es una noticia buena,
es colirio, deslumbramiento
en las noches de tardes y calma.
Para describir a una mujer

no es del modo que quiera,
primero tiene que ser sensible,
de lo contrario, es imposible
quien desde fuera, no va a ver.

Dentro de lo que ella es, la mujer,
es un riesgo intentar resumir,
por un lado, cuerpo y seducción
por otro fuerza y corazón.

Es bestia y sabe cómo herir,
pero la primera en curar
y siempre hace lo que quiere,
nadie lo puede impedir.

Y así comienza a definir,
ese es el mundo de la mujer …
que la divina naturaleza hizo surgir
La mejor linda obra maestra que nadie vio.

Así nació la mujer en las manos de Dios …
por más que el hombre pueda tener
sin ella no se puede vivir,
A veces pide protección,

para tener un poco de atención
finge ser tan frágil, pero domina a quien quiere
porque nadie la puede definir,
entre todo lo que existe es lo principal.

Para usted generar vida es natural
la mujer es una incógnita,
un monumento a la duda,
un día es linda, al siguiente, aún más.

La mujer es brisa, es perfume de flor,
es vicio de la vida, dulce del mundo,
es colirio, deslumbramiento,
es deseo esculpido, poesía,
la mujer siempre es hermosa.

© Francelina Robin

¿Cómo escribir el nombre de una mujer?

Soy romántica. Soy celosa. Estoy necesitada, cariñosa. Soy niña, mujer. Soy pequeña y grande. Soy amor, ira, lágrimas y sonrisas, muchas sonrisas. Soy una combinación de momentos, palabras, canciones y más canciones. Un poco persona, un poco bicho. Soy la suma de muchos defectos y algunas cualidades. Soy cada día la curiosa en busca de algo diferente, nuevo y excitante, que me haga sentir viva. Soy la solitaria que piensa que todo valió la pena, que yo podría hacer todo de nuevo y con las mismas certezas, voluntades y recuerdos. Diría que todo estuvo bien mientras duró y que nada fue tan malo que no pudiese superarlo. Una mujer no se describe, usted la limitaría, pero ella tiene un límite, aquel que ella le da. Por mi parte, vamos a comenzar a entender la sutil diferencia entre dar, querer y valorar, ya que para muchos hombres el significado de un nombre en una mujer es: «ella me lo dio para mí», ella nunca le dio, nunca le perteneció. Usted nunca la tuvo por completo ni la extrajo, todavía está entera. Una mujer es fuerte, valiente, comprensiva, capaz de soportar falsas promesas y mentiras por un tiempo.

Muchas no son más que minutos de diálogo con ella, sus excusas y mentiras tienen una fecha y hora fijas, porque ella ya es la protagonista de su propia historia y no le gusta que nadie venga y juzgue su vida, es mi caso. Ella no sabe mirar hacia atrás, hombre, ¿nunca ha tenido una mujer? Y si nunca la tuvo se ha contentado con las migajas. Ella sabe cómo valorar su tiempo, su felicidad, sus instintos, una amistad, sabe el valor que merece y no le dará una oportunidad más, cuando sus energías ya no sirven ni para tirar su basura fuera. Ella nunca esperó nada de un hombre y, mucho menos, su aprobación, sus llamadas, usted se confundió. No piense que ella es débil por no levantar 60 kg, ella ya levanta su amor propio, su alegría, todas las etiquetas de la sociedad, ella pasa por encima, no será su dependiente, ni estará atada a falsas esperanzas. Vaya a salir con sus amigos y disfrute de tu naturaleza infiel, marque mientras usted sea pequeño para sentirse más macho, adelante. Ella estará leyendo un libro el viernes, el sábado corriendo en el parque lleno de flores, si todavía tiene piernas para correr y para ver si encuentra a algunas de sus amigas, pero amigas que tengan palabra como ella. No tocarán en su nombre. Alguien la conocerá y comprenderá su alma, no necesitará muchas oportunidades para hacer que se quede, ella se dará una oportunidad más a sí misma. Está decidida, tiene personalidad, ella es… sí, una mujer de identidad, por todas las conexiones. Antes, ejercían mucho la amarga vida, ya eran cargas muy completas, solo si desbordaban. Sin efectos, sin errores y al cielo grita cuando una inquietud se destapa, cuando ya se desgastó y se muestra en exhibición y su ilusión cae al suelo como la lluvia cae en forma de lágrimas, de una nube harta de falsas modestias, palabras inciertas, máscaras que ocultan una realidad. ¿Cuáles serán los valores a seguir en esta nueva era? ¿Será esta la sensación que prevalecerá en mí para el fin de mi vida?

Cuando llegué a los 30 años, era una mujer de verdad, madre con una vida amarga, no me llamaban por mi nombre, por el de nadie, era una chica joven, no tenía un hermoso futuro por delante. Solo lloraba con muchas lágrimas porque no veía futuro para mis hijas, un poco de más de calma tal vez, al tomar tantos medicamentos para calmar mi tristeza, pero me decía a mí misma ¿y si me libero? Porque cuando alcance los 50 años es posible que sea libre, linda y fuerte, que tenga buenas personas a mi lado, que sepa un poco más sobre el amor y la vida, ¡quién sabe! Pero, la realidad es que me arrojé al destino como siempre y, aunque ya estaba muy enferma, seguí adelante, entre el trabajo y las pasiones que tuve en la vida, las conseguí tan bien como mal, pero yo era mujer, no tenía valor, no cogía 60 kg pero llevaba 20 kg en mi cabeza y 15 kg en cada brazo todas las mañanas para llenar la casa de agua para todo lo que era necesario: bañera, tanque, cuencos, tinajas y todo, tenía siete personas en casa contando a mis hijas de dos y tres años y todo funcionaba. Por eso soy pequeña, deshice mi cuerpo con el peso del trabajo, las angustias de la vida, enfermedades y trece operaciones. Con mi sonrisa y mis tramas.

Que ella surja, no venga; parta, no vaya y que pueda tener una cierta capacidad para callar de repente y hacernos beber la hiel de la duda. Oh, sobre todo, que ella no pierda nunca, no importa en qué mundo. No importa quién es el dueño del mundo ni de los hombres también. Mucho más cuando se sabe que detrás de tanta rabia, de tanta furia, hay siempre un encanto de mujer. Quien solo espera recibir exactamente lo que quiere y merece: ¿Y si llego a los 90? Ya sin fuerza, sin futuro, sin edad, haré una fiesta para invitar a todos a los que amé y registraré todo lo que sé y morir de nostalgia ¡Pero viví, y aún vivo! No paso por la vida y usted tampoco debería pasar, ¡Viva! Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida con pasión, perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a aquellos que se atreven y la vida es demasiado para ser insignificante. Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar sino no luchar. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo? Nuestras dudas son traidoras y nos hacen perder lo que, con frecuencia, podríamos ganar, por simple miedo a arriesgar. La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, cante, llore, baile, ría y viva intensamente, antes de que se cierre el telón y la obra termine sin aplausos. No deje pasar el amor, cuando encuentre a alguien y ese alguien haga que su corazón pare de funcionar por unos segundos, preste atención: puede ser la persona más importante en su vida. Si las miradas se cruzan y, en este momento, hay el mismo brillo intenso entre ellos, esté alerta: puede ser la persona que ha estado esperando desde el día en que nació. Si el roce de los labios es intenso, si el beso es apasionado y los ojos se llenan de agua, en este momento, perciba: existe algo mágico entre ustedes. Si el primer y último pensamiento de tu día es esa persona, si el deseo de estar juntos puede sacudir el corazón, agradezca: Dios te envió un regalo, el amor.

Por eso, preste atención a las señales: no permita que las locuras del día a día lo cieguen a la mejor cosa de la vida: EL AMOR. Aprendí que no puedo exigir el amor de nadie, solo puedo dar buenas razones para que yo les guste y ser paciente para que la vida haga el resto. A veces construimos sueños sobre grandes personas. El tiempo pasa y descubrimos que los sueños eran grandes y que la gente era demasiado pequeña para hacerlos realidad. Incluso limitar los propios defectos puede ser peligroso. Nunca se sabe cuál es el defecto que sostiene nuestro edificio entero. Finalmente, usted va a encontrar no a quien estaba buscando, sino a quien le estaba buscando. Ríndase, como yo me rendí. Sumérjase en lo que no conoce como yo me sumergí. No se preocupe en entender, vivir sobrepasa cualquier comprensión. Los vientos que a veces nos llevan lejos lo que amamos son los mismos que traen algo más para ser amados. Nosotros no podemos llorar por lo que nos quitaron, nosotros no iremos, nosotros amaremos lo que nos fue dado. Pues todo lo que es realmente nuestro no desaparecerá, el amor no es involucrarse con la persona perfecta, la de nuestros sueños. No existen príncipes ni princesas. Enfréntese a la otra persona de manera sincera y real, ensalzando sus cualidades, pero también conociendo sus defectos. El amor solo es lindo cuando encontramos a alguien que nos transforme en lo mejor que podemos ser. El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y una persona incomparable.

Cuando amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, en el momento exacto. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que tiene nombre: autoestima. Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia, mi sufrimiento emocional, era solo una señal de que iba en contra de mis verdades. Hoy sé que esto es: autenticidad. Cuando realmente me amé, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver que todo lo que sucede contribuye a mi crecimiento. Hoy llamo a eso: madurez. Cuando me amé de verdad comencé a percibir lo ofensivo que es intentar forzar una situación o a alguien solo para realizar aquello que deseo, incluso sabiendo que no es el momento o que la persona no está preparada, incluso yo misma. Hoy sé que el nombre de eso es: respeto. Cuando me amé de verdad comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable. Personas, tareas, cualquier cosa y todo lo que me desanimaba. Al principio, mi razón llamó a esta actitud egoísta. Hoy sé que se llama: amor propio. Cuando me amé de verdad dejé de temer mi tiempo libre y dejé de hacer grandes planes, abandoné los proyectos desorbitados del futuro. Hoy hago lo que creo que es correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que esto es: simplicidad. Cuando me amé de verdad desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, cometí muchos menos errores. Hoy descubrí: la humildad. Cuando me amé de verdad dejé de revivir el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora me mantengo en el presente que es donde la vida sucede. Hoy vivo un día de cada vez. Eso es: plenitud. Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la pongo al servicio de mi corazón, se convierte en una gran y valiosa aliada. No siempre recibí palabras cariñosas de usted, pero después de reflexionar, esas fueron las palabras que necesitaba escuchar. Sepa que siempre voy a estar cerca para extenderle la mano cuando su camino se vuelva difícil. En ese, su día especial, quiero desear toda la felicidad del mundo y que Dios le bendiga con mucha paz y salud.

© Francelina Robin