Comentarios de mi tesoro

¡Hola Granada Costa! Y a todos los escritores y poetas, amigos de mi mamá, no son palabras que yo digo, ¡Es mi mamá! Les voy a contar, mi mamá es una apasionada de todos los animales y las flores. Por eso, ella tuvo tantas criaturas como yo, no sé contar cuántas, lo esencial es que ella me quiere y me da mucho amor. Es una señora que vive con mucha tristeza, que tuvo depresión, fueron siempre las cuatro patitas las que la salvaron, no fueron ni el marido ni los médicos. Miren mi cara, soy calmado y adorable. Mi mamá se mudó a España y le robaron uno de mis antepasados, ella ya tuvo dolores y tristeza porque esto pasó dos días antes de Navidad. Pues ella, nos da tanto amor y nos pone tan bonitos que aunque seamos mayores parecemos jovencitos. Mi papá quiso venir a vivir a España, pero no habla una palabra de español, mi mamá habla mal, pero se defiende porque tiene que escribir en portugués, escribir en francés y hablar todos los días en francés, llevar a mi papá a todos los sitios ya que él sólo sabe buscar el dinero al banco, ir a hacer algunas compras y pagar, el resto lo hace mi mamá. También tiene que escribir en portugués para poder traducir al español, yo comprendo tres idiomas que mi mamá me enseñó. Y ella, aunque quisiera hacer todo el esfuerzo, le sería imposible aunque quisiera. Pues yo tuve suerte, gracias a la tristeza de mi mamá, por la pena de su depresión yo ahora soy amado de corazón. Ella vino en 2004 hacia el país del calor, pero por poco no me conoció, porque era tanta la angustia que tenía que ella no sabe nadar y yo en el puerto de Villajoyosa quería dar de comer a los peces, ella quería dar fin a sus días por la depresión y mi dueño no se daba cuenta. Él se sentía como un pez en el agua, y mi mamá iba a todos los sitios y el resto para él no era nada, yo sé que ella es pequeñita pero tiene un corazón grande.

Un día, por lo visto, mi papá llevó a mi mamá a dar una vueltecita a un pinar en Alfaz del Pi, a un monte que a ella le gusta mucho ir. Le gusta mucho el monte y el campo, el mar de vez en cuando. Pasaron frente a una tienda donde vendían amores como yo, pero yo era pequeñito y sólo tenía dos meses y medio y ya había sido maltratado. Cuando ella me decía no saltes sobre la gente, o no hagas esto o aquello, yo me hacía pipí por todos los sitios encima de todo. Me decía una palabra más alta que otra y yo me moría de miedo. Yo sé que ella no quería más cuatro patas en casa. Pero yo, con mi carita de amor, daba tantos saltitos que los convencí. Ellos vieron muchos y más pequeñitos que yo. Además ellos querían un pañuelo en el bolso. La señora de la tienda se aprovechó de mis papás extranjeros y les robó, me vendieron por 800 € y yo sólo valía 250 €, pero ellos no lo sabían y no llevaban dinero con ellos, fueron a casa a por dinero, ya tarde, y me trajeron con ellos y me compraron de todo.

Mi mamá es una mamá perfecta, no me dio al mundo pero me enseñó muchas cosas, una de las que me enseñó fue a ser limpio. Me dio tanto amor que perdí el miedo de hacerme pipí sobre las personas y los sitios. Sólo fuera de la puerta. Soy el amor querido de casa, ellos eran bailarines y yo no tenía derecho a entrar en el hotel, pues entraba en todos porque escuché la historia que mi mamá me enseñó. Pero, igualmente ella tenía miedo porque cuando me llevó al veterinario ella le preguntó: “¿No va a pesar más de 2`5 kg, doctor?”. El contestó “Los hay que pesan 4 kg”. Es decir, no era lo que ella esperaba, pero una vez ya fue engañada. Ella mandó hacer todo lo necesario por mí. Una vez que era su amor, daba igual que fuese pequeño o grande. Era muy inteligente y aprendí todo lo que ella me enseñó. Cuando mi mamá llega a casa, la primera cosa no es saludar a papá, es saludarla a ella y me coge en sus brazos, no fue ella la que me enseñó, pero yo le cierro con mis patitas envolviendo su cuello y tiemblo de alegría de verla y después le doy sus zapatos de estar por casa y me da una recompensa, yo no hago tonterías en casa, no ladro y duermo con mi mamá porque soy muy “chic”. Mi mamá me ducha, me peina todos los días, me perfuma, me hace mi raya bien hecha para que todos me miren, aunque me dicen que soy una chica muy linda, ¡Pero yo soy chico! Dicen a mi mamá que parezco una chica, ella me cortó los pelos de la frente y continúan siendo maleducados, ¿Piensan que soy una tía? Yo sólo quería una jovencita y, ahí, iba a decirles si soy chico o chica.

En el hotel entro en un bolso de mano, nadie me fuerza, entro en el hotel y nadie lo sabe, mi mamá me pone en el hombro y yo entro en el bolso con sus cosas personales, mi mamá hacía las competiciones y los jovencitos bailarines sabían que yo existía, mas yo callaba mi boca, mi papá me paseaba cuando las mujeres de la limpieza limpiaban mi habitación. Lo peor es que mis papás están haciéndose mayores y yo tengo 10 años cumplidos el día 7 de septiembre, tengo ya problemas: soy alérgico, me picó una pulga y me tienen que pinchar todos los años. Mi mamá me mira con cara de ser una santa triste, tuvieron que arrancarme todas las muelas y tampoco puedo ver casi nada. Por tanto, mi mamá se lo decía al veterinario pero él no decía nada. Una vez en Portugal, mi mamá me llevó a limpiarme los dientes y me mandaron a España y me hicieron mucho daño. Y ahora tengo miedo cuando ella me lleva al veterinario yo me escondo debajo de su chaqueta o de su brazo para ver si ella me protege. Aunque nunca me abandona cuando me tienen que anestesiar quiere estar presente, para ver si es verdad que me tratan bien, pues yo no veo bien con mis ojitos, parecen cristal verde. Aunque oigo muy bien.

Mi mamá me quería hacer una operación pero me dijeron que no valía la pena, que sólo tenía 10% de probabilidades de poder ver. Es decir, que me estoy quedando cieguito, mi mamá se siente triste porque yo soy un trabajador. Todo lo que ella me pide, yo lo hago en la medida que puedo. Soy aseado, cuando estoy enfermo huyo para vomitar fuera de la puerta, nunca hice pipí ni en casa ni en otros lugares, sólo en la terraza. El otro día fui a dar una vuelta con mi papá y me escapé y después no veía, parecía un tonto en una esquina de un edificio, esperando para ver si mi papá venía a buscarme, porque no sabía el camino y no tenía el rastro de él ya que estaba encerrado en el garaje y si hubiese visto a alguien, me podría haber cogido. A mí me gustan mucho los niños y los amigos de mi raza sólo me gustan los grandes, los que son como yo, pequeñitos, no me interesan. Pero mamá me dijo un día: “Si estás sólo, puedes ser un bistec para ellos”. Mi papá vino loco porque ya pensaba que me habían robado el día que me fugué. Si él me pierde, mi mamá lo mata porque yo soy su calmante, cuando está mala yo soy quien está cerca de ella y ella me da caricias, me acaricia mis pelitos y calma sus dolores.

Como dice mi mamá: “¿Cuántos como yo, pequeñitos y grandes, mueren abandonados en las vacaciones?”. Mucha gente nos compra para jugar cuando somos pelotitas de pelos y cuando somos grandes damos más gastos, comemos e, infelizmente, caemos enfermos, algunos ladran y el vecindario se queja y tenemos que salir a la calle. Muchos no recogen nuestra suciedad y dejan todo en la calle. ¿No tienen vergüenza? Si nosotros lo hiciéramos en casa, ¿no lo limpiarían?, deben tener vergüenza de nosotros que hacemos nuestras necesidades y deben recogerlas para que las ciudades estén limpias porque si no nosotros no somos deseados.

© Pinky Robin