Bodas de Plata Francelina & Claude

El pasado día 22 de junio tuvo lugar la celebración de mis bodas de plata en el Club Náutico de Motril (Granada). He tenido el gran honor de tener un fabuloso comentario sobre el acto del gran Rogelio Bustos Almendros.

Gracias por estas palabras de afección, me dio la impresión que entró recto en mi corazón. Me siento con ganas de llorar y, al mismo tiempo, sonrío para esconder mis dolores con mi pequeñita sonrisa siento que la gente piensa que soy feliz y lucho siempre para continuar adelante. Como un toro en la arena que sabe que va a morir pero lucha hasta caer al suelo. Este es mi caso.

Oh Dios, ayúdame a llevar mi cruz de humanidad. Gracias a esta gran persona que me ha escrito este comentario, se le agradezco de todo corazón.

A continuación les dejo el link de publicación del artículo que ha sido publicado en el periódico de Granada Costa:

Francelina Robin: Una mujer inolvidable

Por último les muestro las maravillosas palabras que me dedicó Rogelio Bustos Almendros que espero que les gusten tanto como a mí. Soy pequeñita y tal vez por eso siempre sea querida, porque parezco una niñita.

Francelina Robin: Una mujer inolvidable

Cuando por el año 1999 se creó el periódico Granada Costa _ lo hemos dicho ya muchas veces_  nació humilde, con prudencia y cierto miedo, “como el caballo de cartón en el baño”, pero con el vigor y la fuerza del que tiene que abrirse un espacio en este mundo complicado y competitivo con un objetivo claro: ofrecer una puerta abierta y un balcón para manifestarse a todas aquellas personas que tienen algo que decir, expresar y comunicar a los demás y no tienen oportunidad de hacerlo en otros medios. Así ha sido y va ya para más de 20 años. Durante este tiempo ha habido algunos cambios: periódico de semanal a mensual, Club Selección, Fundación Proyecto Nacional, de Cultura, Academia, Aula de Pensamiento, Aula de Frutos Tropicales, ampliaciones, transformaciones, adaptaciones a las circunstancias que exigen continuos cambios, pero siempre manteniendo el mismo espíritu, hasta el punto de que todos los que pertenecen y escriben en él se sienten y están tan íntimamente hermanados que todos se consideran de una misma familia: Granada Costa, y no de nombre sino de hecho. Y todos participan y les afecta sea bueno o menos bueno lo que al periódico le ocurra y a cada uno de sus componentes.

Francelina y Claude bailando
Carmen Carrasco hace obsequio a Francelina y Claude
Jacinta Ortiz recitando una poesía a Claude y Francelina
Soledad Durnes recitando una poesía a Claude y Francelina
Antonio Medina cantando ópera a Francelina y Claude
Antonio Gutiérrez y su mujer felicitandoles por sus bodas de plata
Pepi Díaz dedicándole una canción a los homenajeados
Inmaculada Rejón cantando una canción a los homenajeados

Francelina agradeciendo el homenaje de Bodas de Plata

Como muestra evidente de lo que venimos diciendo el día 22 de junio el matrimonio Francelina y Claude se desplazaron desde Villajoyosa (Alicante) hasta nuestra Costa Tropical para conmemorar sus bodas de plata que se celebró en el Club Náutico de Motril con un almuerzo, la presentación de un libro–homenaje  Broche de Oro a su carrera artística. ¿Y por qué quiso celebrarlo aquí?  Sencillamente porque aquí está su familia y amigos: Granada Costa. Actuaron como padrinos el Presidente D. José Segura y Dª Carmen Carrasco, Delegada Nacional de Poesía, con asistencia de 50 personas de Granada Costa venidas desde, Málaga, Jaén, Palma de Mallorca, de Valencia y de toda la provincia de Granada, que han querido manifestarle al matrimonio Francelina y Claude, su cariño y su adhesión incondicional Así es Granada Costa.

¿Y  QUIÉN  ES FRANCELINA  ROBIN?  

Conocí físicamente a Francelina en uno de los encuentros culturales  que organiza Granada Costa en el hotel Helios de Almuñecar. Sus artículos y sus poemas sí los conocía porque se publicaban en el periódico y me llamaban la atención porque tanto en su prosa como en sus versos se notaba un cierto deje de inconformismo, algo de nostalgia y a veces un tono melancólico y encerrada en su mundo interior. Estos rasgos son habituales en personas sensibles que suelen expresar sus sentimientos en todo momento y en todo lo que hacen, y, cuando se escribe, aún sin querer y sin darse cuenta, ponen al descubierto su ser más íntimo, debo confesar que me había equivocado al ponerle rostro, figura y carácter a Francelina guiándome por sus escritos. Era totalmente distinta a como yo la había imaginado. Cuando la vi moverse entre la gente se mostraba como una muñeca muy  vivaracha, sonriente y con una alegría especial desbordante y con una expresión de encontrarse feliz en aquel ambiente con personas que acababa de conocer. Entonces me di cuenta de que Francelina poseía el don de la sensibilidad, que realmente no es otra cosa que una percepción clara de lo que pasa a su alrededor.

En aquel primer encuentro, en un descanso entre los distintos actos, observé a un pequeño grupo que escuchaba a Francelina muy atentos, me acerqué y aunque hice un gran  esfuerzo por entender  lo que decía, me fue imposible. Su lenguaje era una mezcla de portugués, francés y español, y para colmo hablaba a gran velocidad. Sólo pude coger algo al vuelo por los gestos de su cara y el movimiento de sus manos que expresaban tanto como sus palabras. Más tarde supe que era portuguesa, vivió tiempo en Francia y ahora en España. Es normal que a la hora de hablar se le escapen palabras de estos idiomas y salga una mezcla no fácil de entender.

UNA  SORPRESA  

      En los encuentros que organiza Granada Costa se desarrollan toda clase de actividades culturales y artísticas. Mi sorpresa se produjo cuando vi a Francelina con un vestido largo, blanco y vaporoso cogida del brazo de su marido que vestía de frac blanco, caminando despacio, digna, como una novia al altar o como una virgen al holocausto. Después de unos instantes de silencio y de pose, Francelina echa la cabeza hacia atrás, abre los brazos, mueve los pies y todo el cuerpo al compás del ritmo de la música de un vals comenzó a bailar mientras su marido, Claude, le acompañaba en un alarde de movimientos ágiles, elegantes y artísticos. Era la poesía en movimiento sin necesidad de palabras; el baile es la forma más antigua  de comunicación y se pueden expresar todas las emociones y todos los  sentimientos todos los vicios y todas las virtudes. En definitiva, en el baile podemos encontrar el principio y el fin de todas las artes.

Francelina Robin firmando su libro de Broche de Oro a una carrera artística

EL  ENCANTO DE  FRANCELINA  

 Han pasado ya varios años desde aquel primer encuentro, y Francelina Robin sigue mostrando su alma a través de su prosa, de sus versos y de su baile, pero además hemos descubierto otras facetas de su carácter, su comportamiento en todas sus manifestaciones interpersonales en su entorno. Ella nos ha contado su historia amorosa y las historias de amor son al mismo tiempo una historia de nuestras heridas, por eso en sus memorias  dice: «nací para sufrir. Y busco en la escritura encontrar alinearme para que pueda atenuar mis dolores, y sobre todo, necesito y me gustan las emociones y dar libre curso a mis ilusiones aunque tenga la noción de que no las puedo realizar. Sólo consigue hablar con la luna quien tiene estrellas en el corazón». 

Pues claro que sí, Francelina tiene un corazón  tierno y necesita todas las ternuras, de todos los afectos y de todas las bondades porque ella está  llena de todas estas bellezas. Yo he visto esa luz  enigmática que  asoma en sus pupilas cuando alguien la mira con afecto, pues Francelina es una de esas personas que saben comunicar a los otros su propia vibración emocional, que nos demuestran la verdadera forma de amar, de sufrir, de ser feliz, de reír ante los aspectos desagradables de la vida. Posee un rico y complejo mundo interior que le dan el encanto y la gracia que la hace vivir eternamente en el corazón de quienes la conocen. Por eso si yo tuviera que darle un calificativo a Francelina simplemente diría que es una mujer ENCANTADORA, INOLVIDABLE.

                   Rogelio Bustos Almendros

                   Granada a 22 junio de 2019